El escándalo “WiSpy” de Google, tal y como lo han bautizado algunos, no permanece oculto demasiado tiempo. Justo cuando la compañía pensó que había salido con las suyas, los problemas han vuelto a perseguirla. Justo cuando la Comisión Federal de Comunicaciones de EE.UU concluyó su investigación, en la que descubrió que Google no fue totalmente responsable en este asunto y que no hizo nada ilegal, otros se dieron cuenta de que la FCC no ha hecho su trabajo demasiado bien al dejar que Google saliera ilesa.
Este es el caso del Reino Unido, donde la Oficina del Comisionado de Información (ICO, por sus siglas en inglés), que inicialmente acusó a Google de destruir los datos privados que recopiló de las redes inalámbricas públicas, alega ahora que Google ha retenido alguna información, a pesar de que fue la labor de ICO llevarse esa información en primer lugar.
Google ha respondido ahora a la nueva investigación mediante una carta dirigida a la ICO. En la carta, la compañía responde a las nuevas acusaciones por parte de la ICO, basándose en el informe de la FCC.
Google afirma que los datos presentados a la ICO no fueron preparados de antemano. La compañía detalla los pasos que ha dado para obtener los datos de las unidades en los que estaban almacenados diciendo que ha tenido que convertir los ficheros binarios crudos en texto.
La ICO se quejó de que no pudo encontrar ningún correo electrónico, contraseña, direcciones URL ni ningún otro dato que la FCC y otras empresas encontraron entre los datos capturados por Google con sus coches Street View. Por tanto, concluyó que Google preparó los datos con antelación para mantener lejos esas pruebas demoledoras.
Otra explicación podría ser que la ICO simplemente falló a la hora de hacer su trabajo y trató el asunto con superficialidad. O quizás las personas que envió para analizar los datos simplemente eran incompetentes.
Google también rechaza la acusación de que la gente de la compañía sabía sobre la captura de datos. Afirma que, tal y como lo descubrió la FCC, algunos empleados podrían haber estado en la posición de realizar que se capturaban grandes cantidades de datos. Pero ninguno de los empleados se ha dado cuenta de esto y todos lo averiguaron cuando Google reveló los resultados de su propia investigación en 2010.
El gigante de la búsqueda por Internet respondió luego a siete preguntas que le planteó la ICO en su carta, que fue redactada el 11 de junio. No hay mucha información nueva que no haya sido revelada con anterioridad, aunque Google aporta respuestas más claras que antes en algunos casos.
Una información interesante, desvelada por la investigación inicial de la ICO, muestra claramente lo desproporcionado que ha sido todo este asunto. La ICO estimó que de los 700GB de datos del disco duro de un coche de Street View, un 0,0131 por ciento representaba datos Wi-Fi, y el resto imágenes tomadas de las calles.
De los datos Wi-Fi, el 1,5% era datos personales, mientras que el resto representaba los datos que Google pretendía capturar, como el identificador de las redes Wi-Fi. Además, sólo una pequeña porción de los datos personales contenían información completa, como correos electrónicos completos, direcciones URL visitadas, contraseñas y más. Podrás leer la respuesta completa de Google pinchando
aquí.