Hace muchos eones, Marte pasó por un período en el cual el impacto de los asteroides era algo común. Los astrónomos afirman ahora que el amplio número de colisiones pudo haber sido uno de los principales factores que elevó las temperaturas del planeta, llevando a un efecto de calentamiento global.
Lo que sucedió en nuestro planeta vecino es absolutamente esencial para averiguar por qué Marte, una vez un lugar donde la vida podría haber prosperado, ahora es un páramo estéril.
Unas pruebas geológicas sugieren que el Planeta Rojo no sólo tuvo lagos, ríos y deltas con agua líquida sobre su superficie, sino que también hubo un enorme océano en el hemisferio norte. Toda esa agua ha desaparecido ahora, en parte mediante la atmósfera y en parte congelada en el hielo de los polos.
En este momento, los científicos pueden decir con absoluta seguridad que Marte fue una vez un lugar adecuado para la vida. Sin embargo, eso ya no es así, y su efecto de calentamiento global ha tenido algo que ver en esta transformación.
Unos estudios realizados en la cuenca Argyre, un cráter de 1.140 kilómetros de ancho provocado por un asteroide hace unos 3.800 millones de años, sugiere que la colisión ha expulsado una energía equivalente a 100.000 millones de megatones de TNT, y ha elevado las temperaturas con cientos de grados.
Ese impacto ha sido mucho más potente que la colisión que ha provocado la extinción del período Cretácico-Paleógeno (K-T) que ha matado a los dinosaurios que habitaban la Tierra. El objeto responsable de este suceso supuestamente tuvo un diámetro de entre 100 y 200 kilómetros.
Los nuevos estudios sugieren que las altas temperaturas provocadas por el impacto de los asteroides no han bajado con el tiempo, sino que han producido un efecto de clima cálido estable durante un cierto período, informa
Astrobiology Magazine.
“Cualquier planeta terrestre, incluyendo Venus, la Tierra o incluso exoplanetas, puede haber experimentado un efecto invernadero temporal o permanente a causa de los impactos”, dijo la investigadora y científica planetaria Teresa Segura de Space Systemas/Loral.
En un documento publicado en el número digital del 2 de mayo de la revista Icarus, los investigadores afirman que si un asteroide del tamaño de uno que provocó el cráter marciano Argyre golpeara la Tierra, entonces no quedaría nadie para analizar los posibles efectos que tendrían la colisión sobre el clima de nuestro planeta.