El alcohol exhibe una personalidad dividida cuando se trata de la influencia que tiene sobre el desarrollo de la demencia y de las condiciones similares, como la enfermedad de Alzheimer.
El consumo baja y moderada de alcohol aparentemente protege el cerebro contra estos trastornos, mientras que el consumo alto acelera su desarrollo.
Estas son las conclusiones de un nuevo estudio científico que fue llevado a cabo por los expertos del Centro Médico de la Universidad de Boston. Los detalles de la nueva investigación aparecen en el último número de la revista Psychiatry Investigation.
El consumo excesivo de alcohol es especialmente nocivo para las personas mayores, que están expuestas a un mayor riesgo de desarrollar disfunciones cognitivas y pérdidas de memoria. Los científicos aún no saben si la ingesta baja de alcohol protege este grupo de edad contra estas condiciones, por lo que planean investigar esto en más detalle.
"Los datos biomédicos actuales apoyan el concepto de que el consumo moderado de etanol no es simplemente menos peligroso para la función cognitiva, sino que también tiene funciones protectoras”, según informa
PsychCentral.